Pocos empleos se salvan de las reuniones de trabajo. Por esta razón, miles de personas se identifican cuando sale al tema las juntas que debieron ser un simple correo. En este blog, te relatamos algunas historias para que no cometas los mismos errores ni caigas en los mismos engaños.


Junta #1

Una empresa tenía sus oficinas principales en un campus grande. El departamento de marketing estaba ubicado cruzando el estacionamiento, a unos 1,000 metros.

Un día piden al departamento de marketing un anuncio que después mandarían a imprimir. La diseñadora a cargo envía una propuesta y grande fue su sorpresa cuando recibe como respuesta un correo pidiendo una junta para ver cambios con ella.

Mientras recorría los 1,000 metros hacia el edificio principal, pensaba en las mil cosas que pudo haber hecho mal o incluso que la correrían por su pésimo trabajo.

Al llegar, le sonrieron y le informaron que el diseño estaba bien, pero lo querían en verde y con la letra un poco más grande.


Junta #2

El equipo de trabajo realizaba sus tareas en la oficina. Debían entregar un reporte importante para el jefe el próximo día. De pronto, uno de sus celulares anuncia una notificación. Al leerla, el dueño del celular comienza a vociferar a todos.

“Tenemos junta con el jefe en 15 minutos”.

“¿No acaba de volver de un viaje de negocios?”

Todos salvaron archivos y observaron el reloj que indicaba que eran las 3:55. Apurados, tomaron sus cosas y se dirigieron a la sala de juntas.

Una vez ahí, el jefe los recibió feliz. Les pidió que pasaran y tomaran asiento. Les preguntó cómo iban con el reporte, a lo que todos respondieron que bien. Después, comenzó a relatar con detalle cada evento sobresaliente de su viaje.

Dieron las 5:55. Al darse cuenta de que salían en 5 minutos. El jefe les preguntó nuevamente cómo iban con el trabajo, a lo que todos respondieron que bien.

“Perfecto, mañana temprano lo reviso”.

El equipo de trabajo tuvo que trabajar horas extras para lograr entregar el reporte temprano, fue una junta que debió ser correo.


Junta #3

“¿Ya estamos todos aquí?” Preguntó el jefe mientras veía a sus cuatro colaboradores. “Bien, ¿a qué hora se pueden juntar mañana?”

“A las 8:00”, contestó el primero.

“A las 8:00 es muy temprano, ¿qué les parece a las 12:00?” Replicó el segundo.

“No puedo, tengo otra junta a esa hora, pero a las 3:00 podría”. Contestó un tercero.

“¿Y si la hacemos de una vez?” Cuestionó el cuarto.

“No digas tonterías, estamos en medio de una junta”. Le respondió el jefe.

Después de media hora, se decidió que la junta se haría a las 5:25. Otra junta que debió ser correo.


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